La impresión 3D ayuda a perseguir el comercio ilegal

La impresión 3D ayuda a perseguir el comercio ilegal gracias a reproducir en 3D huevos falsos de tortuga con GPS. En las playas de Centroamérica, los cazadores furtivos destrozan el 90% de los nidos de tortuga marina, ofreciendo los huevos como manjares en el comercio de la hosteleria.

Para conocer el recorrido que hacen los cazadores furtivos de huevos de tortuga, se les ha ocurrido una solución creativa, peros sobre todo tecnológica que puede ser efectiva.

Han creado InvestEGGator, huevos falsos de tortuga 3D con GPS incorporado para así saber en todo momento dónde están los huevos y descubrir cuáles son las rutas que siguen los ladrones.

Aseguran que los cazadores furtivos destruyen el 90% de los nidos de tortugas marinas devastando la vida silvestre y amenazando el futuro de la especie.

El proyecto 3D InvestEGGator

Por eso se les ocurrió crear estos huevos falsos de tortuga 3D con GPS, cuyos prototipos iniciales fueron creados por la científica de la asociación, Kim Williams-Guillén, con su impresora 3D doméstica.

Laura Wilde pintó los huevos impresos en 3D hasta hacer que fueran indistinguibles de los huevos de tortuga marina reales.

Los InvestEGGator tienen el tamaño de una pelota de ping pong y están impresos en 3D con filamento flexible (TPU). Como complemento, los creadores añaden silicona en el interior, los sellan, se lijan y finalmente se pintan para parecerse a los originales. Además del GPS, estos huevos poseen una SIM para conectarse con el smartphone y poder comunicar su posición.

De momento, estos huevos falsos de tortuga ya están cumpliendo su cometido en varios lugares de América Central. Paso Pacífico se ha unido a Auspi Electrónica –y otros socios– para perfeccionar el diseño de los InvestEGGators.

La investigación con los huevos señuelo fue publicada el pasado 5 de octubre en la revista Current Biology, donde los científicos muestran que fueron capaces de rastrear un nido de huevos de tortuga que había sido robado de la playa y había viajado durante dos días hasta 137 kilómetros.

Los huevos impresos en 3D, apuntan, han ganado un premio Desafío en 2016 y un premio de aceleración en 2017. Uniendo fuerzas, subrayan, “podemos luchar contra el tráfico de vida silvestre y salvar a las especies marinas de la extinción”.

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